Mi papá ya era jubilado, se quería tomar un año sabático después de poco más de 30 años de trabajo duro en el sector minero. Había recibido una buena suma de dinero, merecido después de un arduo y honesto trabajo. Recuerdo que yo llegaba del colegio, al entrar mi padre estaba sentado en el sillón de la sala, con la cabeza reclinada en el espaldar, casi mirando el techo, perdido en sus pensamientos, el televisor estaba prendido en un programa de noticias, mamá estaba en la cocina, me acerco a ella, al darme cuenta que papá no me respondió el saludo. Preocupado por él, le pregunté a mamá: ¿Qué pasa con papá, parece que está en otro mundo? Luego de un gélido silencio, mi mamá me lleva a la sala y me señala la TV, me dice: “ya estás grande para comprender todo, con los ojos llorosos, me sigue hablando, parece que hemos perdido todo el dinero que tu papá saco en la jubilación, sus más de treinta años de trabajo se han perdido”. Observo con atención la TV y estaban interviniendo la fina...