La presión social
Una joven llegaba raudamente a buscar a su profesor, para hacerle una consulta. Era un momento de descanso y todos estaban en el patio del Instituto, docentes, estudiantes y algunos administrativos, era un día agradable, clima cálido. Ella llegó con unos papeles en la mano, identificó a su profesor a unos metros de su ubicación, eran una joven buenamoza, uniformada impecablemente, de caminar franco y seguro, se fue acercando a su profesor con un gesto de urgencia, al parecer para preguntarle algo sobre los papeles que llevaba en la mano y de repente, rápido, sin pensarlo mucho, casi sin darnos cuenta, ella estaba en el suelo, se había resbalado y estaba sentada en el suelo con toda la melena de su cabeza tapando su rostro. A todos nos sorprendió la situación, algunos reían, otros se preocuparon, unos cuantos reaccionaron con rapidez y se acercaron a ayudar. Cuando la joven se levantó estaba sonriendo, simplemente riendo… se limpió la ropa, agradeció la ayuda y terminó diciendo: “H...