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viernes, 3 de mayo de 2013

Habilidades Sociales



Cuando recuerdo mi niñez, la percibo como algo muy remoto, difuso, a veces de indescifrables laberintos con fragmentos de memoria. Soy selectivo con mis recuerdos, sin embargo como son míos, puedo elegir como recordarlos.
Tendría alrededor de 7 años, travesuriaba como cualquier otro niño, revoloteaba como un niño aparentemente normal, sin embargo mis más grandes recuerdos es cuando jugaba por muchas horas con mi bloques de construcción. Creando y recreado armatostes que para mí eran grandes máquinas sofisticadas, creo que mis padres creían que no era muy sociable, y francamente hasta ahora yo también creo lo mismo.

Un día mi mamá estaba muy amarga por alguna travesura que había realizado, no recuerdo que hice, sin embargo si recuerdo el momento. Ella me detuvo con la mirada, me paralice, y en ese el momento mis pensamientos se desordenaron, todas mis sensaciones estaban alborotadas, hasta que mamá realizo la pregunta que me ha acompañado toda mi vida: “¿Y ahora qué vas hacer?”… pregunta que fue acompañada de una mirada inquisidora, con sus ojos desorbitados e inyectados de fastidio, francamente debió ser algo muy molesto para ella, ya que siempre he sido el niño de sus ojos…. Su frase fue casi una sentencia adelantada, pero en mí produjo un deseo incontenible de buscar la respuesta a su pregunta. Pensé, me calmé, ¿o fue al revés?, no sé, pero lo que sí sé es que comencé a ponderar mis posibilidades, era increíble que pudiera hacer algún tipo de cálculo y que mi cerebro pueda ordenar mis ideas a pesar de la amenaza latente, pero comencé a calcular:
1.       Si corro ella seguro que me alcanza, cuando está furiosa sus piernas cortas se mueven mucho más rápido.
2.       Si me quedo parado, pues simplemente iba tener que asumir estoicamente mi destino.

No había mucho de donde sacar alternativas de vida. Todo parecía que pasaba en cámara lenta, mi madre se acercaba para aplicar la ley, su voz parecía como si fuera una cinta de audio lenta, su palabras se volvían cada vez más lentas…. “y…. a..ho…ra… que…vas…ha…ceeer” y yo que me adelanto y llego a su cuerpo primero, abrazándola, casi como implorando su indulgencia, mis palabras si fueron claras: “perdóname mamita linda, no lo vuelvo hacer”

La ira de mi madre se desinfló, como quién revienta un globo, con brazos abiertos, con su cara sorprendida por mi reacción solo atinó a decir: “hay hijito inteligente me resultaste”, y me abrazó con cariño de madre amorosa. En ese momento yo no entendí sus palabras ni lo que pasó….

Muchos años después, ya profesional estudiando el tema de Inteligencia Social, me di con la sorpresa de la definición del concepto de “habilidades sociales”: “capacidad que permite a las personas adaptar sus formas de comunicar de manera verbal y no verbal los mensajes que quieren proyectar para poder influir en su entorno y lograr sus objetivos. Vaya! Mi madre sí que me conocía….

Lic. Angel Crovetto