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sábado, 27 de septiembre de 2008

El liderazgo de una niña



Cuando pensamos en el líder, lo imaginamos fuerte, siempre seguro de sí mismo, con gran elocuencia; versátil, siempre emprendedor, en resumen un “super humano“ ¿Quién de nosotros puede comportarse así…. siempre?. Considero que las situaciones más críticas sacan el liderazgo que cada uno tiene, esa fuerza que te hace ser diferente a los demás, único en su actuar, creo que para que ello se dé no importa qué edad tienes: “hace casi 10 años atrás en la selva de nuestro Perú una niña vivía en casa de sus padres, dentro de lo necesario, con lo que tenía alrededor, podía vivir feliz, hasta que llegó la violencia de sendero luminoso. Esa tarde fueron todos sacados a la plaza pública, y bajo la farsa del juicio popular querían asesinar a muchas personas de la comunidad, entre ellas, el padre de la niña. Todos miraban las escenas que se vivían en el pueblo, todos sentían la angustia de los acusados, se sentía la maldad que caminaba entre todos, la niña solo atino a correr hacia el “líder” de los senderistas y lo abrazo con todas sus fuerza, llorándole y mirándolo a los ojos, le pidió que no mataran a su padre…. El hombre simplemente no pudo sostenerle la mirada a la niña y sin verla, simplemente ordenó: ¡suéltenlo!…. Y todo se volvió silencio para ella… todo se torno en una mezcla de felicidad y tristeza profunda, su padre había sido salvado por el amor de una niña, pero los demás fueron asesinados por el odio de unos hombres”… El amor es la fuerza que moviliza a un verdadero líder, y creo que aquella niña, que ahora es una mujer tiene el alma de un líder. ¿Ustedes qué piensan? (basado en hechos reales)

Por. Angel Crovetto

QUIÉN SOY




Una de las grandes preguntas a responder es saber ¿quién soy? y ¿para qué estoy?. Responder a estas cuestiones no sólo es tema de la filosofía o de las corrientes espirituales; por ejemplo el ámbito organizacional, interesado en descubrir talentos y capacidades necesarias para el óptimo desempeño laboral, también se preocupa por el entendimiento de estos asuntos.

Entender quién soy, no es un trabajo fácil, implica insertarme en el camino de la auto-observación constante, así como de una sincera apertura a las observaciones del exterior (por ejemplo: qué opinan los demás de mí, cómo me perciben, etc), teniendo especial cuidado en no darle preferencia unilateral a ninguna de las dos, sino más bien encontrar un adecuado equilibrio entre ambas posiciones (lo que sé de mí y lo que los demás dicen saber de mí).

Saber cómo me perciben los demás puede ayudarme a completar la información respecto a mi persona, para ello sólo es necesario preguntarlo o estar abierto a escuchar las opiniones externas que yo considere aceptables, nutritivas y respetuosas, las otras, no me van a servir.

Respecto a la auto-observación son importantes algunas recomendaciones:
- ¿Qué me gusta y qué me disgusta? ¿qué disfruto, qué me brinda placer? (en general).
- ¿Qué quiero? ¿qué quiero de los demás?.
- ¿Qué hago bien? ¿en qué actividades obtengo éxitos?
- ¿En qué momentos y situaciones me siento cómodo (a) y en cuáles no?. Preguntarme en ciertas situaciones confusas ¿qué siento? (emoción).

Responde algunas de estas preguntas (quizá no sea fácil), y podrás tener un acercamiento progresivo al entendimiento de tu persona. Es un buen comienzo… ¡suerte!

Por. Estuardo Yacolca

lunes, 22 de septiembre de 2008

Qué te espera, Sebas




Cuando tenía 14 años, y estaba por terminar el colegio, el teléfono celular recién se asomaba por estos lares, costaba alrededor de 2000 dólares cada uno; y en los distritos populares o conos no se veía a casi nadie tenerlo; estaba de moda la música Tekno y los adolescentes soñábamos con ponernos unas “zapatillas de marca”, las inolvidables Tropp; es más, hasta se relacionaba con tu valía personal, o sea el que no las tenía estaba en nada.
Hoy las zapatillas de marca ya no es lo que distingue a los adolescentes. La valía, en estos días, me parece, está en el celular; a un 5 por ciento de lo que costaba en mi época. Hoy los chicos de 13, 14 y 15 años, de los colegios más mentados de Lima: Alfonso Ugarte, Fanning, Melitón Carbajal, Mercedes Cabello, Guadalupe, etc. se lucen con un teléfono. Y si no lo tienen están en nada, y si no lo tienen sueñan con él.
Hoy que tienes 4 años, Sebastián, me pregunto cuál será la moda cuando tengas 13 ó 14; qué te hará sentir “menos que los demás, sino lo tienes”. Una Laptop de bolsillo tal vez, ¿un vehículo? ¿Qué?
La valía personal nunca debe estar en relación a un objeto, que como llega se va; envejecerá pronto, pasará de moda, se malogrará, lo robarán. La valía personal deberá estar en ti, en lo que ganes por ti mismo, en lo que logres, en lo que no tenga precio, si se puede comprar con dinero: no vale la pena.
El esfuerzo personal, la valoración del otro por sus ideas, sentimientos, emociones es hoy un valor escaso. A la gente de este siglo parece importarle un pepino lo que le pase al otro, la gente parece estar ensimismada, escuchándose a sí mismo o a su wottman. Dicen que antes no fue así, que fue mejor. Desde esa premisa en el futuro será peor. No lo creo. No lo deseo.
La gente vale por lo que es, por su inteligencia, por lo que sabe, no por lo que tiene. Así fue antes, así es hoy. Así será.

Por. Miguel Yacolca