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domingo, 16 de agosto de 2009

¿Por qué quieres olvidar?

Una persona con la cual me comunico regularmente por el Internet me hizo la siguiente pregunta: ¿Podemos olvidar?. Me dejo dudando por un largo momento y simplemente mi respuesta fue no!, un rotundo no. El cerebro retiene todo lo que percibe. Sin embargo, si podemos desconectar de nuestra memoria los recuerdos que no nos producen sensaciones agradables, aunque para que eso se pueda dar, se debe de desarrollar una capacidad de auto-conciencia muy elevada, haciendo que partes de nuestro cerebro no se conecten entre sí dado que se dejan de usar.

Un vez una joven fue atacada por una hombre muy malo, y le hizo mucho daño, ella quedo traumatizada por ello, y después de algún tiempo en que tuvo que ir a terapia, ella aún tenía pesadillas por lo ocurrido, es así que una persona le propuso lo siguiente: “si gustas te hipnotizo y te hago olvidar todo lo que ocurrió ese año en que fuiste atacada”. ¿Todo ese año?, preguntó con asombro ella. Y él respondió, sí todo, ¿estás dispuesta?. Ella lo pensó muy bien, y decidió no hacerlo. Su mejor amiga le preguntó con cierto tono imperativo y desconcertada: Verónica ¿estás segura de ello?. Luego de unos segundos de silencio, la joven contesta. ¡Sí!, estoy segura. Es que ese año producto del ataque también nació mi hijo.

¿Cómo olvidar?… creo que la pregunta correcta sería ¿Por qué quieres olvidar?.

De mis reflexiones como formador.

Angel Crovetto

sábado, 1 de agosto de 2009

¿Cómo formar competencias en las personas?

¿Cómo podemos formar competencias en las personas?. La respuesta puede sonar simple, sin embargo la aplicación es compleja. Las competencias, son capacidades que deben de resultar de la movilización de todos los recursos que posee una persona para resolver tareas y problemas particulares. Esta movilización implica demostrar en la realidad el dominio de las específicas capacidades que le permitan al individuo desarrollar eficientemente una tarea en particular.

Cuando esta persona no la resuelve con el estándar esperado por el interesado, simplemente puede ser calificado como ineficaz, y por ende incompetente. La respuesta para desarrollar competencias, como mencionaba anteriormente, es simple, practicarlas hasta llegar al nivel óptimo de dominio, de tal manera que ciertos aspectos básicos de una competencia puedan ser casi ejecutados de manera programada, y el otro margen de espacio de la competencia, pueda quedar al estilo y dominio de la persona, es decir, cuando una persona maneja un automóvil, al procedimientos básicos que el conductor desarrolla, como la aplicación de cambios de marcha, o la conducción del volante, son acciones ya programadas casi de manera automática, sin embargo existe otro margen de la misma competencia de conducir un automóvil, que permite al conductor establecer una forma de conducción a la defensiva, o una conducción temeraria, según sea necesario. Por ejemplo: cuando un policía tiene que atrapar en su automóvil a un ladrón que se está escapando en su propio vehículo, el policía, no se pone a reflexionar sobre como cambiar de velocidades, simplemente ejecuta la acción, y lo que hace es manejar de manera temeraria, tratando de establecer una estrategia para reducir al delincuente y atraparlo.

Si deseamos que las personas tengan dominio sobre ciertas competencias, debemos de hacer que practiquen hasta el cansancio, para que puedan desarrollarlas hasta convertirlas en parte de su programación mental de hábitos. Crear innumerables ejercicios que permitan aplicar las distintas competencias que se desean formar. De esto último se desprender la siguiente interrogante: ¿Qué ejercicios son los más adecuados y cómo se pueden monitorear eficientemente?. Esto es algo que responderemos más adelante en otro artículo.



De mis reflexiones como formador.
Por. Angel Crovetto