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viernes, 23 de mayo de 2014

Filosofía de enseñanza(1)

Vivir sin sentido de las cosas, sin un norte que guía nuestro proceder, sin una brújula que nos diga dónde estamos y hacia dónde debemos ir, todo esto crea un mundo de incertidumbre constante, esta forma de existencia puede ser vertiginosa para algunas personas y hasta atractiva para otras, sin embargo la educación no puede llevarse de esa manera. Ahora bien, con esto no estoy afirmando que debemos de proponer un adoctrinamiento de las mentes de los jóvenes, mismas épocas totalitarias del fascismo Alemán, previa a la segunda guerra mundial, pero sí debemos de brindarles parámetros que cumplan un simple y al mismo tiempo complejo fin “liberar sus mentes”. al ser sociólogo reconozco como los paradigmas, normas, inventos de roles sociales, condicionan la vida de los individuos, este “orden” permite crear una vida socialmente aceptable, nos regula para no canibalizarnos socialmente, sin embargo al mismo tiempo nos puede convertir en personas que solo seguimos las normas sin saber qué estamos haciendo. Optar por una norma, por una forma de vida diferente, es derecho de todos, pero solo es un derecho cuando somos conscientes y tomo mi decisión libremente y me adscribo a dicha forma de pensar o corriente de opinión, sólo así estoy haciendo uso a mi derecho y al mismo tiempo estoy asumiendo mi responsabilidad al pensar o actuar de esa manera.