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sábado, 31 de agosto de 2013

CiberEducación



Actualmente estoy siguiendo un curso en el manejo del Aula Virtual Moodle, personalmente estoy actualizando conocimientos sobre formas de aprendizaje y al mismo tiempo es una buena oportunidad para poder tener un tiempo y reflexionar con otros colegas docentes sobre las nuevas formas en que la tecnología puede influir en la educación y como tenemos el reto de estar preparados para afrontar estas nuevas formas de enseñar y aprender. Esto escribia en uno de los foros del curso en que estoy participando….

“Te imaginas un sistema donde se cargue el conocimiento en los usuarios como en la película "Matrix", actualmente es toda una línea de investigación llamada "Neuro-cibernética", un sistema interactivo donde las personas puedan aprender de otras personas viviendo una vida paralela en otra realidad como en "Second Life", introduciéndose a ese mundo a través de los sistemas de "Realidad Virtual" que son usados actualmente para entrenar a los militares y al mismo tiempo tener la posibilidad de seguir viviendo en una realida fáctica, caminando por la calle en donde en todo momento puedes ir aprendiendo a través de la denominada "Realidad Aumentada".
En este orden de cosas la educación va encaminándose a nuevos paradigmas. Es imperativo que desarrollemos nuevas maneras de pensar la educación conociendo todos estos tipos de avances tecnológicos... te imaginas cómo sería un sistema virtual interactivo que pueda combinar todos estos recursos”.

Ahora bien, como sociólogo me pregunto ¿cuáles serían los cambios en la realidad social si se lograra integrar un sistema virtual de aprendizaje combinando todas estas tecnologías?. Después seguimos conversando al respecto.

Lic.Angel Crovetto

jueves, 22 de agosto de 2013

La presión social



Una joven llegaba raudamente a buscar a su profesor, para hacerle una consulta. Era un momento de descanso y todos estaban en el patio del Instituto, docentes, estudiantes y algunos administrativos, era un día agradable, clima cálido. Ella llegó con unos papeles en la mano, identificó a su profesor a unos metros de su ubicación, eran una joven buenamoza, uniformada impecablemente, de caminar franco y seguro, se fue acercando a su profesor con un gesto de urgencia, al parecer para preguntarle algo sobre los papeles que llevaba en la mano y de repente, rápido, sin pensarlo mucho, casi sin darnos cuenta, ella estaba en el suelo, se había resbalado y estaba sentada en el suelo con toda la melena de su cabeza tapando su rostro. A todos nos sorprendió la situación, algunos reían, otros se preocuparon, unos cuantos reaccionaron con rapidez y se acercaron a ayudar. Cuando la joven se levantó estaba sonriendo, simplemente riendo… se limpió la ropa, agradeció la ayuda y terminó diciendo: “Hay que torpe he sido, bueno ni modo…” se arreglo el cabello y ya, con la misma sonrisa  terminó de acercase al profesor y le dijo: “quería hablar con Usted… “ y continuó conversando con el profesor, con total naturalidad y normalidad.
 ¿Qué permite que una joven se exponga sin quererlo a tal situación y no sienta vergüenza?, ¿cómo logra manejar el “ridículo” y no sentirse mal?. ¿Cómo logró el auto-control necesario para enfrentar sus posibles miedos a la burla? 

La “presión social” se define como el conjunto de factores interrelacionados que exigen que las personas cumplan ciertos estándares sociales impuestos por el grupo social al cual se pertenece. La joven en cuestión aprendió a lidiar con la presión social de la que pudo salir airosa, asumió una conducta segura a partir del reconocimiento del error que cometió “Hay que torpe he sido…” e inmediatamente después supo plantear una conducta firme, toda su comunicación verbal y no verbal demostraba seguridad. 

Finalmente, ahora pregúntate si alguna vez has hecho algo que puede ser considerado torpe, y por último recuerda como reaccionaste. Espero que tu memoria no te juegue una mala pasada. 

Lic. Angel Crovetto.

martes, 6 de agosto de 2013

La sociedad plural

La apariencia de una persona en una sociedad de imágenes influye sobre manera en la definición que se tenga de ella, hasta algunas veces, llega a determinar la manera de tratarla. Asimismo el apellido, la procedencia, los hábitos de consumo, los modismos comunicacionales, las actividades y aficiones, hasta los deportes que practican, pasando por la música que escuchas, pueden describir el perfil sociocultural de una persona.

Preguntemos cuánto de los aspectos que hemos descrito líneas arriba son heredados fisiológicamente. Tal vez solo algunos pocos no se pueden modificar, sin embargo el enfoque naturalista que impregna nuestra manera de ver aquellos factores que en realidad no son naturales, sino más bien son creados por una cultura simplemente diferente, es considerado como el determinismo de algo que organiza a la sociedad. 

Analicemos el siguiente cuadro:
Factores
Perfil A
Perfil B
Apariencia física
Piel oscura, cabello oscuro
Piel clara, cabello rubio
Apellido
Condori
Benavides
Procedencia
Cañete
Lima
Hábitos de consumo
Comida criolla
Comida gourmet
Modismos comunicacionales
¡Habla varón!
¡O sea!
Actividades y aficiones
Jugar pelota
Correr olas
Práctica de deportes
Futbol
Tabla
¿Puedes ubicar a alguien que conoces en alguno de estos dos perfiles?

Independientemente de nuestra opinión moral de este ejemplo de clasificación, sociológicamente las reglas de la sociedad de la apariencia aún mantiene la hegemonía de estas normas sociales.
¿Qué podemos hacer para ir modificando estos arquetipos de modelos mentales que aún pueden clasificarnos de esta manera? Con esto no estoy afirmando que realmente toda la sociedad actual se divida en estos gustos y/o preferencias, sino más bien es una simple constatación que aún una parte de nuestra sociedad aun funciona con estos esquemas mentales. 

Lo que si podemos afirmar, es que el problema no radica en la clasificación misma, sino más bien en la valoración que le asignamos a cada factor, si esa valoración tiene una connotación que ordenaría la sociedad en buenos y malos, cultos e incultos, con poder y sin poder, es ahí donde podría estar apareciendo el problema de exclusión.

El problema no son las diferencias horizontales, sino que éstas se conviertan en diferencias verticales. En el mundo de la pluralidad, la diferencia es la riqueza de una sociedad y la pluralidad no tolera la estigmatización por tener en particular, alguno de estos factores antes descritos. La pluralidad solo busca reconocimiento de la diferencia del otro. Este es el principio de la pluralidad.

Ahora bien, volviendo a la pregunta del cuadro, si tu respuesta fue Si, y muy en lo profundo consideras que hay una diferencia vertical, pues tal vez aun no eres parte de la sociedad plural que necesitamos.


Lic. Angel Crovetto