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martes, 6 de agosto de 2013

La sociedad plural

La apariencia de una persona en una sociedad de imágenes influye sobre manera en la definición que se tenga de ella, hasta algunas veces, llega a determinar la manera de tratarla. Asimismo el apellido, la procedencia, los hábitos de consumo, los modismos comunicacionales, las actividades y aficiones, hasta los deportes que practican, pasando por la música que escuchas, pueden describir el perfil sociocultural de una persona.

Preguntemos cuánto de los aspectos que hemos descrito líneas arriba son heredados fisiológicamente. Tal vez solo algunos pocos no se pueden modificar, sin embargo el enfoque naturalista que impregna nuestra manera de ver aquellos factores que en realidad no son naturales, sino más bien son creados por una cultura simplemente diferente, es considerado como el determinismo de algo que organiza a la sociedad. 

Analicemos el siguiente cuadro:
Factores
Perfil A
Perfil B
Apariencia física
Piel oscura, cabello oscuro
Piel clara, cabello rubio
Apellido
Condori
Benavides
Procedencia
Cañete
Lima
Hábitos de consumo
Comida criolla
Comida gourmet
Modismos comunicacionales
¡Habla varón!
¡O sea!
Actividades y aficiones
Jugar pelota
Correr olas
Práctica de deportes
Futbol
Tabla
¿Puedes ubicar a alguien que conoces en alguno de estos dos perfiles?

Independientemente de nuestra opinión moral de este ejemplo de clasificación, sociológicamente las reglas de la sociedad de la apariencia aún mantiene la hegemonía de estas normas sociales.
¿Qué podemos hacer para ir modificando estos arquetipos de modelos mentales que aún pueden clasificarnos de esta manera? Con esto no estoy afirmando que realmente toda la sociedad actual se divida en estos gustos y/o preferencias, sino más bien es una simple constatación que aún una parte de nuestra sociedad aun funciona con estos esquemas mentales. 

Lo que si podemos afirmar, es que el problema no radica en la clasificación misma, sino más bien en la valoración que le asignamos a cada factor, si esa valoración tiene una connotación que ordenaría la sociedad en buenos y malos, cultos e incultos, con poder y sin poder, es ahí donde podría estar apareciendo el problema de exclusión.

El problema no son las diferencias horizontales, sino que éstas se conviertan en diferencias verticales. En el mundo de la pluralidad, la diferencia es la riqueza de una sociedad y la pluralidad no tolera la estigmatización por tener en particular, alguno de estos factores antes descritos. La pluralidad solo busca reconocimiento de la diferencia del otro. Este es el principio de la pluralidad.

Ahora bien, volviendo a la pregunta del cuadro, si tu respuesta fue Si, y muy en lo profundo consideras que hay una diferencia vertical, pues tal vez aun no eres parte de la sociedad plural que necesitamos.


Lic. Angel Crovetto

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