Páginas

miércoles, 19 de mayo de 2010

Las grandes amigas: la ética y las pasiones.

La ética es una manera de vivir, de acercarse a la realidad desde la verdad y transparencia, pero por qué algunas personas corrompen sus principios y violentan esa calma espiritual que produce vivir con la ética.


La ética tiene una hermana llamada “pasiones humanas”, la cual ha movido a las sociedades desde que el hombre tomo conciencia de su propia existencia, estas pasiones están conformadas principalmente de tres componentes: deseo, interés y sentimiento. El deseo es la sensación recurrente e imaginaria de un escenario de plenitud y gozo infinito, lo recurrente de esta sensación imaginaria produce en nosotros, las mismas reacciones físicas, como si estuviéramos viviéndolo en la realidad concreta. Asimismo los intereses están más ligados a la razón, son cálculos regidos por la relación de costo beneficio, los intereses generan la potencia que moviliza a las personas a conseguir sus sueños y objetivos, en comparación al deseo, este último es menos racional, es oculto algunas veces hasta para nosotros mismos. Los intereses se manifiestan en la realidad a través de la construcción de metas en la vida. Por otro lado los sentimientos, también son parte de las pasiones humanas, estos son emociones más permanentes que pueden afectar nuestra percepción de la realidad, generan cercanía y lejanía emocional de las cosas, nos brindan significados e influye en gran medida en la valoración que le asignamos a los elementos, situaciones o personas que son objeto de nuestros sentimientos.

Estas tres grandes fuerzas descritas, pueden operar juntas en una mismo concepto como las “pasiones humanas”, entonces desde dónde se debe de sacar la fuerza para seguir una conducta ética, cómo se puede enfrentar estas tres grandes fuerzas sin someterse a su influencia.

Consideremos obviamente que las personas moralmente educadas siempre intentan tomar decisiones éticas, sin embargo cuando las pasiones humanas se presentan es posible que no se alineen a la moral imperante de la sociedad que vivimos o los principios que determinan que lo que hacemos esta bien o mal. Cuando esta situación se produce debemos de asumir el riesgo y enfrentar el dilema ético que la realidad nos presenta.

Ahora bien, también hay que precisar que las pasiones humanas son las que han movilizado los grandes cambios en la realidad que vivimos, ejemplos en la historia son muchos, estas pasiones se vinculan a nuestra manera de vivir y pueden regir nuestra vida como creador de nuestro destino.

Por último, la ética puede ser gran amiga de las pasiones humanas, sin embargo cuando estas se pelean, y se separan, es el hombre el que tiene la palabra final; tal vez por eso Dios nos dio el libre albedrío como un don divino, o tal vez nos lo dio para él mismo liberase de las consecuencias de nuestros actos. Qué difícil puede ser comportarse éticamente si se tiene que enfrentar las pasiones humanas.

Reflexiones, por Lic. Angel Crovetto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenidos: Deja por aquí tu comentario... éxitos!!