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domingo, 12 de abril de 2009

El joven que me dio una lección:

Diseñar un buen Plan de capacitación es parte de toda buena organización, pero que criterios hay que tener en cuenta para que este plan de capacitación tenga los efectos esperados. Se los comento de esta manera:
Un día un amigo me dijo lo siguiente: “no sé cómo ayudar a mi hijo para que se declare a una chica que le gusta tanto, le digo de muchas maneras pero él no se lanza, el otro día me comentó que hay un chico que también está tras de ella y que se la puede quitar”. Este amigo terminó haciéndome una pregunta: tú te dedicas a asesorar a las personas y dar capacitaciones ¿Cómo lo capacito en esto?. Simplemente no supe que decirle en ese momento, pero me comprometí en conversar con su hijo, para saber cómo podía ayudarlo.

Al día siguiente voy a la casa de mi amigo y conversé con su hijo, al cual conozco desde que tenía 2 años de edad, me contó su problema y luego le hice una simple pregunta: ¿Qué quieres hacer tú cuando ves a esa chica?. El joven se quedó mirando el vacio y luego volvió la mirada hacia mí, y respondió: cuando la miro sólo me provoca escribir, es maravilloso sentir eso, y sí lo hago, me pongo a escribir y francamente eso me hace sentir bien, es más, papá no lo sabe pero estoy participando en un concurso y espero ganar.

Cuando uno trata de formar a otra persona, debe de partir que ya estamos comenzando mal, nadie puede formar a nadie, lo único que podemos hacer es ayudar a que esa persona se dé cuenta qué puede hacer con el talento que posee y vincularlo con sus objetivos. Considero que la formación pasa por saber combinar tu talento con tu objetivo en la vida, cuando esto coincide existen grandes posibilidades de ser feliz.

Reflexiones. Por Angel Crovetto.

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